martes, 19 de julio de 2016

Me siento tan ajena en todos lados, sin lugar. Sigo en nada. Me cansa. Mi vida es pobre y no me ayudo. Desperdicio el tiempo, porque es lo único que sé hacer. Tengo todo, pero no soy feliz, no agradezco, no pienso en nada mas que en mi. Estoy llena de maldad. No me tomo nada en serio, no soy capaz de hacer nada que me proponga. Todo me fastidia.
Mi vida parece una broma, sigo siendo la misma persona de la que me escapo hace años. Débil, muy débil, muy pobre. Una pobre piba.
Estoy resignada, no porque me crea incapaz, sino porque mis problemas mentales no me dejan ser normal. Veo a mis amigos crecer y avanzar en sus carreras, hacer amistades nuevas, sacrificarse, reír. Yo quiero eso, pero de mi solo salen falsedades. No avanzo en la carrera, tengo amigos tirados por todos lados, no me esfuerzo ni un poco. Pero no voy a mentirme, nada me haría feliz. La idea de ser delgada fue mi consuelo por años, pero nada me daría paz.
Empece el tratamiento hace medio año, aún puedo probar otros antidepresivos y alternativas, pero no le tengo esperanza. No me veo futuro. Me encantaría poder engañarme y decirme que si logro tal cosa, mi vida va a tener sentido, que si termino mi carrera me voy a sentir bien, que una pasión me va a salvar,pero no puedo.
Estoy comiendo cualquier cosa hace semanas, no me angustia demasiado pero quiero parar. A pesar de todo sigo planeando mis días, buscando alternativas, distracciones para no estar triste,motivos para seguir, casi nunca funciona. Sé que es patético, pero casi me doy pena. Pobre piba, en su pobre mundo, con su pobre cuerpo. Quiero dejar de dar pena y ser normal, es todo a lo que aspiro. Hacer algo, ser alguien, forjar una identidad, al menos fingir una. Los logros están, pero no los valoro, no porque sea gorda, sino porque soy yo.