miércoles, 30 de marzo de 2016

La estabilidad se presenta en mi vida como un puñado de cosas increíbles que no puedo concebir para mi. No sé como actuar, tengo miedo. No sé vivir. Sea lo que sea, yo no tengo.
Me nublo. Me cuesta creer que merezco lo mismo que el resto, así sea nada, así sea todo.

¿Qué era ser una nena?, ¿qué era ser yo?. ¿Qué era ser? Yo quería, si. Me querían.
Quería ser un poco menos, ocupar menos y existir mas. Porque así se llena mi alma, así y solo así.

Mas pequeña, mas sutileza que persona, mas sombra que luz.

Yo pensaba, yo creía, yo era.



Juguemos
Como cuando eras chiquita y aún no germinaba el vacío que hoy llevás dentro.
No escuches , Dani. Corre.



sábado, 26 de marzo de 2016

No dejo de sentirme un error.

 No quiero estar en ningún lado. Y tampoco tengo a donde ir, no pertenezco a nada. No puedo dar nada. Y no puedo querer.
Estoy en una pelea constante con  el espacio que ocupo. Odiando mis dimensiones, odiando cada centímetro de mi cuerpo y todo lo que hay dentro de él. Y vuelvo a ésto. Porque soy ésto.
Es difícil asumir que no tengo identidad, que éste vacío es real, es lo que soy. Me falta todo. No soy 'casi', soy nada.
Sobro. Nadie sabe que utilidad tengo. Estoy por estar. No me tiran por esa costumbre de juntar cosas inservibles.

Y existir así duele.

Cargar conmigo cansa. Dar las mismas vueltas cansa.
 Y esos momentos de inocencia donde trato de imaginarme una vida mejor. ¡Que necia!, para mi no hay. Tengo que convencerme de una vez. Para mi no, para mi nunca.

Y me aferro a mi estupidez, porque eso hacemos los inocentes.

No quiero salir, para mi no hay donde. Para mi no hay plan, yo estoy sin querer. Apenas existo. Soy como la palabra de un muerto: No valgo, no me puedo defender.


martes, 22 de marzo de 2016

La segunda parte del problema.

Un par de días sintiéndome normal es motivo suficiente para que me de un miedo irracional, unos nervios repugnantes. Porque la normalidad es algo muy grande para mi, es algo peligroso. Quiero estar bien mas que nada, lo necesito. Pero con estar un poco cerca , me pasa esto. Me da miedo estar bien, me da miedo no sentir la necesidad de morir. Es irracional? si. Es momentáneo? tal vez. Pero es lo que me pasa en este momento.
Me siento tonta y muy culpable por pensar esto. No hay razón, mi vida es buena. Pero me siento incapaz de agradecer, incapaz de disfrutar. Porque hacerlo termina en miedo, que a su vez termina en tristeza. Y en eso se resume mi vida.
Y si, claro que exagero. Es parte del problema, no darme cuenta de las magnitudes de nada. No puedo evitarlo, quiero, lo intento, pero no lo logro. El miedo y la tristeza me incapacitan, es lo que pienso constantemente. Tengo planes, tengo aspiraciones, anhelos, tengo ganas, pero tengo mucho miedo de no merecer.
Soy consciente de mi avance, sólo basta con leer mis entradas viejas. Estoy mejor. Hace mil años que no vomito, que no me corto, que no ayuno, ya casi no me atraco (aunque tengo ganas, claro). No siento el impulso de hacerlo. Y es algo muy bueno, demasiado para mi, una mina que no dice nada.
No me quiero, no me gusto, ni siquiera sé quien soy, pero ya no quiero morir. Quiero construirme, formarme. Estar satisfecha con algo. Pero también quiero merecerlo.

Y aunque no sé merecer, soy muy afortunada, de verdad. Actualmente lo soy. No estoy sola, por mas que así me sienta a veces. La mayoría de mis males son infundados, ahora puedo verlo.
Pero, también sé, que bastaría con dejar de tomas la medicación por unos pocos días para que toda la miseria de antes vuelva a aplastarme.
Y, aunque no me detenga mucho a meditarlo, soy plenamente consciente del desastre que provocaría si mi familia, accidentalmente, se entera de todo ésto. Son las consecuencias de mentir tanto, supongo. Tampoco tuve muchas opciones. Son difíciles y yo soy difícil y cerrada, siempre me dieron mi espacio. Y no supe como hablar.

A pesar de todos los cambios que intento mantener, siempre quiero volver a mis viejos hábitos. Los extraño, por contradictorio y ridículo que pueda sonar. Cada vez que leo o escucho sobre bulimia, me dan ganas de vomitar. Cada vez que veo imágenes de cortes, me dan ganas de cortarme. No puedo evitarlo. Me gusta la tranquilidad de estar triste, de no esperar nada. Pero no puedo vivir así. Por mas que mi vida sea buena, siempre voy a sentir que no merezco. Por mas que me sienta amada, voy a seguir pensando que no valgo nada. No sé por qué. No sé de donde salen todas esas ideas ni por que están tan arraigadas en mi.

No sé a donde voy con todo ésto. No sé que quiero sentir. Digamos que no quiero estar triste hasta el punto de no poder mas, pero tampoco quiero ser del todo feliz. Quiero ir por la vida con un poquito de dolor, sólo un poco. Para no perder la costumbre.


viernes, 18 de marzo de 2016

A veces siento algo similar al bienestar. Me asusta, porque no sé mantenerlo. Necesito sentir algo de normalidad, necesito la constancia, sentirme alguien, sentirme yo ; entera, definida, no a medias, como ahora.
Hoy no siento que me cubre la amargura. Estoy 'bien', pero sigo en la nada, sin identidad. Es algo decepcionante que hasta en mis días buenos me sienta rara, quizás no sé manejarlo. No sé hablar sin emitir quejas, problemas,dolor. Y, la verdad, no me gusta ser ese tipo de persona, solo me sale ser ésto.
Estuve la mayor parte de mi vida admirando a diferentes personas, robando aspectos de su personalidad, jamás supe como formar la mía. Dejé de robar esencias cuando ya no me intereso vivir. Hoy me interesa, pero no sin sentir satisfacción por algo o un bienestar prolongado. Y es difícil para mi, porque no puedo manejar mis emociones. Por ahora.
Tengo salidas, opciones, soluciones, puedo elegir, si, el problema no es ese. Tampoco lo es la falta de decisión, de 'voluntad' como suelen decirme. El problema es accionar, el problema es la tristeza que no me deja hacer. Y por mas que parezca que me regocijo en todo esto, no voy a resignarme a vivir así.
No quiero seguir mutando, cayendo, ver que tan baja puedo ser, que tanto puedo encerrarme, abstraerme. No quiero, por mas que piense que no hay nada mejor para mi. Todo el tiempo pienso en mis opciones. Quizás son demasiadas, quizás no debería llenarme de alternativas, sólo tomar una o dos y ver que puedo hacer. Como dije, el problema es la tristeza que no me permite llevar a cabo las cosas, o hacerlas bien.
Puedo aplacar la tristeza, hay cosas que me sanan y me dan impulso, pero es difícil mantenerlo. Estoy bien cuando estoy acompañada, la soledad me arruina. No quiero estar sola porque me odio. Y no quiero necesitar tanto a los demás, porque no saben que los necesito, porque no sabrían ayudarme. Y porque tampoco los dejaría hacerlo.
Estoy llena de intenciones, pero estoy muy vacía. Se me van las palabras, se me va la voz. No me reconozco, y no quiero sentir esto. Quiero una identidad, quiero sentir que soy alguien, quiero ser mas generosa con mi persona. Quiero, quiero y ahí queda todo: en querer. ¿Por qué yo nunca puedo?
Es tan estúpido tener las mismas herramientas, las mismas posibilidades que los demás y quedarte en nada, quedarte atrás, siempre atrás, como si no perteneciera.
Hice de esto mi única pertenencia, mi identidad. Aprendí a ser ésto, me adapté a los problemas en lugar de pedir ayuda. Aprendí a mentir, a fingir sonrisas y no a hablar. Y, ahora, que solo conozco esto, no se como manejarme de otra forma. Ya pasó el tiempo de decir ciertas cosas, así que sólo queda seguir mintiendo, y tratar de que funcione.




lunes, 14 de marzo de 2016

i got that summertime, fall, wintertime, springtime sadness

Escribo porque estoy triste, o por ponerme triste, no sé. De otra forma no podría entrar acá.
A veces me levanto así, con miedo de empezar otro día, sin ganas de que empiece, porque todo va muy rápido y yo tengo otros tiempos y un accionar lento, muy lento. No me animo a tener motivaciones, mi cabeza no se conforma, le quita el sentido a todas. Es difícil, tengo que pensar con cuidado.
Por otro lado, tener obligaciones (algunas reales, otras autoimpuestas) y cumplirlas obsesivamente, me hace sentir un poco mejor. Son esas pequeñas actitudes que me alejan de la normalidad a la que aspiro, pero no sé manejarme de otra forma.
En este momento estoy cansada, y algo frustrada. Pero no puedo hacer nada mas que tomar la medicación. Mentira, si podría. Pero soy débil y me gana la tristeza. Estoy cansada, no sé que mas decir. Quiero estar bien, de verdad, pero es increíblemente difícil.  Y lo poco que hago, obviamente, no alcanza ni para empezar.
Tengo que admitir que este no es el peor de mis estados,ya no cargo todo el odio de hace unos meses. Hoy puedo querer, puedo aspirar, puedo pensar un poco mejor. Pero sigo lejos, muy lejos.Ya no tengo de esas sensaciones que paralizan, pero no estoy bien. Nada me entusiasma.
Es casi imposible querer algo cuando tu mente es tan débil, y no es que me falten aficiones, es que no alcanza solo con eso. Eso es lo que nadie entiende. En resumen: mi vida es una mierda sin razón aparente.
No dejo de odiar, aunque sea un poquito, aunque no me de cuenta, aunque casi no lo sienta. Me cansa decirlo, escribirlo, siempre lo mismo, por eso la gente se cansa de mi. Yo también me canso. Esto no va a ir muy lejos, puedo mejorar un poco , pero no voy a llegar a nada mas. Y está bien, es mas de lo que espero, es mas de lo que podría dar yo sola.
Quiero adelgazar dramáticamente, es lo único que siento que podría darme un pequeño consuelo, y a la vez, es el tipo de pensamiento que me aleja de ser una persona sana, competente. Ya no me preocupo por forjar una personalidad, por definirme, por sentirme alguien. Porque, a lo mejor, ser un montón de nada es parte de mi esencia. No  avanzo, pero es que no tengo fuerza para hacerlo, es mucha carga para mi mente.


"I am terrified by this dark thing
That sleeps in me;
All day I feel its soft, feathery turnings, its malignity."

-Sylvia Plath





lunes, 7 de marzo de 2016

 No escribo hace meses. No sé bien por qué, no sabía que decir y sigo sin saberlo. Me siento rara escribiendo porque es probable que ya no me lean después de descuidar tanto el blog. Es una característica mía , abandonar.
  Probablemente le estoy hablando al vacío, pero me gustaba escribir acá. Borré algunas entradas porque me parecieron muy personales, aunque me gustaría volver a usar este espacio para hablar un poco de mis cosas, que era el objetivo de tenerlo en primer lugar.
Los últimos meses fueron ...buenos. Pero, lamentablemente, otra característica mía es la incapacidad de apreciar, de agradecer, las cosas buenas. Sólo me adapto a las malas, y no me cuesta nada hacerlo.
  Después de mucho tiempo me siento -y estoy-acompañada. Algo que no llego a disfrutar del todo por falta de costumbre, pero que agradezco mucho. Sin el no haría ni la mitad de las cosas que hago, que son pocas, pero que me cuestan horrores.
  Si leen mis  entradas anteriores, verán que un tema recurrente era el de animarme a empezar terapia, cosa que hice gracias a el, que me acompaña y contiene. Sé que no debería depender tanto de su ayuda, que debería hacer cosas sola. Pero algo que también menciono mucho en mis primeras entradas es la necesidad de alguien que me impulse a hacer cosas que mi inestabilidad y pesimismo me impiden hacer. Sé que no puedo esperar que cargue conmigo siempre, pero necesito mucho ese impulso que, por mas que intente, no puede salir de mi.
  El tratamiento es lento para alguien como yo, que tampoco sabe esperar. Pero ayuda, por mas que me empecine en decir lo contrario. Llevo pocos meses con la medicación, no sé lo conté a mi familia porque, no sé, no quise hacerlo. Me resulta mas fácil así, mintiendo, como siempre.
  En un mes empiezo la facu por... 3º vez. Sin entusiasmo, sin expectativas, yo no sé lo que es eso. Me limitare a intentar.

La comida y mi imagen corporal siguen siendo una constante en mi vida, siempre lo van a ser. Mi cuerpo sigue siendo el origen de gran parte del odio que siento, y aún no estoy preparada para que esto cambie.

Nos leemos