lunes, 28 de diciembre de 2015

Mis huesos se ramifican como el odio
Y mi cuerpo es una  cicatriz que late,
que aturde hasta la última sombra de mi cabeza

violenta,
como la oscuridad

palpable

Soy una herida que no sella,
que no drena
porque está (estoy)
llena de ausencias

de raíces que duelen

El resto es cordura que asoma
El resto es llanto quebrado y muerto

jueves, 17 de diciembre de 2015

Ya no siento tanta culpa por estar acá, por mentir, o que me quieran. Cosas sin relación, porque mi vida no tiene sentido. No siento culpa porque perdí el entusiasmo.Así de estúpido y poco creíble como suena, viniendo de mi: una persona estúpida y poco creíble.
Mi excusa para vivir se volvió absorber a las personas, sacarles lo que no pueden dar o sentir y obligarlos a dármelo,a entenderme y ayudarme. Aún cuando no necesito nada.
Me canse de convivir con mi cuerpo desgraciado, desbordada de vacíos como siempre. Aún me gusta pensar que me destruyo por partes, de a poquito y me entusiasma la idea de estar un poco muerta, un poco sola, creerme especial en mi dolor.
La realidad es que soy muy visible, que estoy lejos de destruirme, y
lo único que se consume es el deseo de los demás por estar conmigo.






Mil años sin escribir y solo puedo decir ésto, igual, estoy bien.